¿Quién mejor que Jutta Richter para contarnos una tierna y divertida historia, casi filosófica, sobre las relaciones entre los perros y los hombres? En Yo aquí sólo soy el perro, el punto de vista se invierte y es el perro quien nos cuenta cómo es esa relación.
Matilda ha perdido su corazón, ¿quién se lo devolverá?
Clark es todo un caballero, pero ¿cómo resistirse a Gary, que es capaz de superar cualquier obstáculo para conquistarla?
Como todos los días, Doña Vaca va paseando por el campo, mugiendo, cantando, soñando... Pero hoy sucede algo inesperado: tropieza y cae en un charco y a partir de este desgraciado incidente, se desarrolla una divertida y solidaria historia: Muu, muu. Oing, oing. Beee, beee. Píoo, píoo... Los amigos de Doña Vaca tienen mucho que decir.