Vincent van Gogh se rebela contra las estrecheces de la pintura tradicional. Entusiasmado e inspirado por las estampas japonesas, crea un nuevo estilo. Fascinado e inspirado por el "color puro", por la belleza y el radiante sol de la Provenza, pinta allí El puente de Arles.
Guerreros y lanzas, jinetes y caballos: Este cuadro de guerra, quizá el más famoso de Paolo Uccello, es una maravillosa obra de arte de principios del Renacimiento. Toda la pasión de Uccello se centra en el descubrimiento de la perspectiva en el cuadro. De forma magistral, escenifica el enfrentamiento guerrero, que pinta por encargo de los Médici para su palacio en Florencia.
¿Quién es la misteriosa mujer de color, que está tendida sobre la arena del desierto y sueña a la luz de la luna? ¿Y qué hará el voraz felino que se inclina sobre la mujer dormida? "La bohémienn endormie" ("La gitana dormida") es uno de los cuadros más bellos del aduanero y pintor Henri Rousseau (1844-1910).
Pintor, escultor, arquitecto, científico, inventor y filósofo. Leonardo, el genio universal del Renacimiento, parece que utilizó a cómicos y a músicos para conseguir en su lienzo, la sonrisa mundialmente famosa de Lisa Gherardini.
Alberto Durero (Albrecht Dürer) plasmó lo fantástico y lo visionario en grabados y lienzos tan magistralmente como los minuciosos estudios de la naturaleza. El rinoceronte es uno de sus grabados más conocidos.
Dieter Salzgeber narra la creación de esta obra maestra, la vida de Durero y los viajes que éste hizo en busca siempre de una mayor perfección en su arte.
¿Por qué en sus cuadros los caballos son azules, los corzos rojos y las vacas amarillas? Porque Franz Marc no quería pintar las cosas tal y como se nos "aparecen", sino aquello "que hay detrás". Junto a los pintores vanguardistas de comienzos del siglo XX, Marc se convirtió en pionero del arte moderno en Alemania.