¿Quién mejor que Jutta Richter para contarnos una tierna y divertida historia, casi filosófica, sobre las relaciones entre los perros y los hombres? En Yo aquí sólo soy el perro, el punto de vista se invierte y es el perro quien nos cuenta cómo es esa relación.
La fluidez y el ritmo narrativo hacen de esta historia una pequeña pero notable obra de arte.
Recomendado por SOL.
Seleccionado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en "Lo + 2012"
Premio "Los mejores libros para niños y jóvenes" 2013 del Banco del Libro
"La prosa de Jutta Richter es lúcida y sorprendente. Por eso nos parece tan cautivadora... Un libro que nos permite saborear cada palabra, y que nos invita a mirar el mundo que habitamos desde otro lugar" (Revista Babar).
"Desde hace siglos, el perro acompaña y protege a las personas. La literatura para niños ha narrado sucesivamente esa estrecha relación. También Jutta Richter escribe, con Yo aquí sólo soy el perro, desde la perspectiva de un cuadrúpedo, la historia de esa relación dándole continuidad con una pequeña pero notable obra literaria.
Anton, así se llama el protagonista, es un perro con un pasado inmigratorio al que no le resulta fácil olvidar su patria. Y eso que Anton ha tenido suerte. El perro pastor húngaro ha encontrado un nuevo hogar con Friedbert, Emily y su pequeña hija. Sin embargo, los tres se comportan de forma muy distinta a las ovejas, las reses y los chacales que viven en la Puszta, su patria, de forma que los malentendidos, choques y situaciones divertidas se hacen inevitables.
De forma brillante, alejada de todo kitsch, Jutta Richter narra cómo y por qué casi cualquier cachorro puede catapultarse en los pequeños corazones de las personas... La fluidez y el ritmo narrativo desarrollan en el lector una atracción que le permiten intuir cuánta felicidad significa tener consigo a un vagabundo como Anton". (Süddeutsche Zeitung)
Nace un niño y la felicidad que trae es inconcebible. Se pide que todos los buenos deseos acompañen su vida y los mejores se encuentran en esta pequeña obra de arte.
" En realidad, este libro habría que regalárselo a los que acaban de ser padres, pero también es bueno leerselo a los niños o que ellos mismos lo hagan, porque encierra muy buenos deseos para los recién nacidos, hecho poesía... Un texto cálido, envolvente, gratificante, positivo, alegre, ideal para leer antes de apagar la luz y dejarse caer en los brazos de Morfeo" (CLIJ, Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil).
Aguafiestas, así llaman los niños a Rainer. Porque, de alguna manera, es distinto y tiene una extraña familia. Aun así, es Rainer el que siempre está ahí cuando el miedo aparece, cuando la gata del sótano acecha en la oscuridad o cuando la araña gigante espera a sus víctimas desde el techo de la habitación. A él siempre se le ocurre algo: Rainer escucha, ahuyenta a la gata del sótano e incluso sabe cómo se doma a las arañas.
Sin embargo, a los demás no les cae bien Rainer y así resulta muy difícil ser amiga suya. Porque, en realidad, ¿para qué sirve una amistad, que solamente trae problemas y hostilidades? Pero, ¿depende de eso? ¿No es mucho más importante que alguien esté ahí cuando se le necesita?
Jutta Richter narra, con un lenguaje denso y sugestivo, una historia sobre la exclusión, la amistad y la traición.
Premios obtenidos:
-Premio alemán al libro juvenil (narrativa) 2001
-Premio austriaco al mejor libro del mes de enero de 2001
-Premio Luchs del año 2000 (concedido por Radio Bremen y el semanario Die Zeit.
"Todo era como siempre, como si no hubiera sucedido nada". Y, sin embargo, en ese verano todo cambia. Mientras Anna quiere detener el tiempo, Daniel y Lukas intentan capturar al lucio. Y, detrás de las persianas bajadas, se encuentra Gisela, la madre de ambos, en su lecho de enferma. Daniel cree que si capturan al lucio, su madre se pondrá bien. Anna no lo cree, pero Daniel y Lukas son sus amigos.
Jutta Richter narra el último verano de una niñez, de la esperanza y de la tristeza, de la amistad y del amor de hermanos, que consuela también allí donde el consuelo es lo más difícil.
Algunos de los premios recibidos:
-Premio Católico al Libro Infantil y Juvenil 2005, otorgado por la Conferencia Episcopal Alemana.
-Premio Luchs, concedido por Radio Bremen y Die Zeit
-Die Besten 7 (los 7 mejores), otorgado por Deutschlandfunk (Radio Alemania).
-Premio LesePeter del Sindicato Alemán de Educación y Ciencia.
Algunos de los elogios recibidos por la prensa escrita más prestigiosa de Alemania:
"...Es un arte acercarse a cuestiones difíciles con esas sencillas frases. Pero Jutta Richter va hacia ellas ligera de equipaje. Su lenguaje es de una liviana, conmovedora belleza y los sentimientos no pronunciados se encuentran entre las frases, de forma que esta historia de un verano se lee con gran emoción" (Die Zeit).
"Su lenguaje es preciso y riguroso, profundo y bello. Este "Verano del lucio" seguirá brillando en sus lectores por mucho tiempo" (F.A.Z.).
"Emocionado, se deja a un lado este libro y deseas que encuentre muchos lectores, pues la lectura de esta densa, poética prosa enriquece por igual a adolescentes y adultos" (Süddeutsche Zeitung).
Y algunas de las opiniones de la crítica especializada en España:
"... Richter describe con mucha sensibilidad y un lenguaje muy poético. El ritmo que imprime la escritora alemana es lento y profundo... Una maravillosa historia que no dejará a los lectores indiferentes· (Educación y Biblioteca).
“I wish to play the role of María. I write it down in my wish list. It is my greatest desire. I close the envelope and I put it on the windowsill”.
The desire the little girl has to play María’s role in the live nativity scene is so big. But, because she is new in the class she can’t chose the role she must play. However, it is Christmas time and whishes are fulfilled!
“A story about integration that serves as a tool to improve children education. Do not allow yourself to be influenced by prejudices and never lose your hope. You can get everything you want if you are determined to get it” (SOL Orientation to Readers Service).
“… Ricther’s prose (…) surprises us in each sentence; it shines a light on us with a tender children logic, puzzling and evocative” (Babar magazine).
“Rarely a text is so successfully illustrated like this short, weighty piece of literature” (Süddeustche Zeitung).
“A beautiful story… Charles Dickens’ spirit would cheer up” (Die Zeit).
